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Los esquemas son, al igual que los resúmees y el subrayado, herramientas muy útiles para fijar en
la memoria los contenidos que queremos aprender, y para el repaso de los temas, sobre todo cuando el temario es
muy largo y hay que estar continuamente volviendo atrás. Gracias a un esquema bien hecho, es posible
prescindir de una última lectura para el respaso. Puedes hacerlo directamente leyendo el esquema.
Además, este tipo de apoyo al estudio, es muy aconsejado por los expertos, ya que potencia la memoria
visual. Es decir, que si haces un esquema con colores determinados, cuando llegues al examen y visualices las
hojas de esquemas e inmediatamente con los colores y las formas, acordarte de los contenidos. Es, por tanto, muy
recomendable para aquellos a quienes los nervios traicionan y se quedan en blanco en las pruebas
académicas.
Partes de un esquema sencillo (esqueleto básico)
Encabezamiento: En la parte superior debes apuntar el nombre de la asignatura y del tema que vas a
esquematiar (esto se aconseja sobre todo en temarios largos y si vas a estudiar varias asignaturas)
Numeración: En la parte inferior debes numerar las hojas por si traspapelas alguna de ellas
Contenido: Puede adoptar diversas formas que ahora te detallamos.
Tipos de esquema
1.- De llaves: Se aconseja para temas con muchas divisiones y subdivisiones. Con este tipo de
esquema verás todas estas divisiones de un simple vistazo y te ayudará a memorizar y recordar
2.- Ramificado o esquema de diagrama: Si existen temas interrelacionados, este tipo de esquema te
será de gran ayuda para ver enseguida la relación que une a cada elemento que forma parte de tu
esquema.
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